Decir lo que pienso y siento

Publicado por Tita Lulú en

Decir lo que uno siente y piensa es un tema tan grande y profundo. Hasta escucharlo muchas veces genera miedo porque nos transmite que debemos ser vulnerables, que debemos dejar de lado nuestras máscaras y escudos protectores.

Para uno no es nada sencillo, pero es tan aliviador y reconfortante decir lo que tenemos dentro de nosotros. En este artículo quiero profundizar sobre este gran mundo que tenemos cada uno de nosotros, esos pensamientos de lo que queremos del resto, lo que queremos que el resto sienta por nosotros o a veces lo que pensamos que sienten que no necesariamente es correcto.

Este gran tema nos lleva a conectarnos con nosotros mismos y a entendernos mejor, nos ayuda a no guardar nada y a encontrar otra vez esos pensamientos que muchas veces guardamos, pero siempre están presente y, en momentos dados, regresan.

Encontrar mis pensamientos

Para poder encontrar nuestros pensamientos, primero debemos ser sinceros con nosotros mismos. Ser capaces de entender qué hay dentro de nosotros, de nuestra mente y eso qué nos hace sentir.

Entonces, lo primero es poner “stop”, detener todos los pensamientos que tenemos en la mente y sólo recordar lo ultimo que pensamos. Podemos también, decidir no estar en automático y ser conscientes de lo que dice nuestra cabeza. Algo que puede ayudarnos es anotar nuestros pensamientos en una hoja o nuestro celular y analizarlos, pero, sobre todo, entender qué nos hace sentir ese pensamiento. Luego, discernir si lo que pienso es verdad o no, si lo que pienso es positivo o negativo, si lo que pienso me daña o daña a las personas que más quiero. Pero sobre todo y lo más importante es si esto que pienso quiero compartirlo. Si puedo compartirlo, porque recordemos que sacarlo y decirlo ayuda a aliviarnos, entenderemos si en verdad era importante para tenerlo todo el tiempo en la cabeza. Un día leí por ahí “Deseo que sanes aquello que no puedes decirle a nadie” esta frase es muy profunda porque nos habla que tenemos miedo de mostrarnos, de ser vulnerables ante alguien más. ¿Pero saben por qué? Porque creemos que seremos juzgados o muchas veces pensamos qué pensará la otra persona e idealizamos supuestas escenas, pero no es así. Nuestra familia siempre nos escuchará, nos entenderá y ayudará. Por eso, debemos ser sinceros y no tener miedo.

Saber cómo mostrar lo que siento

Si lograste captar y entender tus pensamientos, ahora es saber cómo mostrar lo que eso te hace sentir, cómo sacarlo. Para ello, debemos ser sinceros con nosotros mismos, no pensar en lo vulnerable que vamos a ser al decirle algún familiar, piensa mejor en lo libre que te sentirás. Es difícil, si, pero hazlo, al inicio lo que te limita en hacerlo es porque en tu mente estás pensando que te van a decir, cómo te vas a sentir y esto último es porque de alguna manera lo asocias con algo pasado. Pero déjame decirte que eso no es así, así que hazlo no pierdas la oportunidad de ser libre. Lo que debes hacer es buscar una conversación, unos minutos y sean sinceros, expresen lo que sienten. ¿Quieres llorar? Pues hazlo eso ayuda más a liberar esas emociones. Y no sabes lo que recibirás, alguien con mucho amor esperándote y saben ¿por qué? Porque estamos siendo vulnerables y cuando uno se muestra sin escudo las personas nos aman más. Esto no sólo te ayudará a ti sino también a tu familia, a todos y cual es el resultado, ser una familia que esta conectada profundamente y no porque así está dictado. Son personas ligados por un amor profundo de compresión.

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¿Cómo puedo lograr transmitir mi yo interior?

Entonces para lograr mostrar lo que tenemos dentro hagamos lo siguientes:

Primero: Reconozcan sus emociones, entiendan lo que eso les hace sentir.

Segundo: Busquen de primera instancia a una persona que creen que mayor conexión tienen y pídanle conversar un momento

Tercero: Inicien, empiecen con lo que tienen en la cabeza y lo que eso les hace sentir. Por ejemplo, si en tu cabeza rondaba que te sentías mal cada vez que peleabas con tu hermana, díselo. Dile cuanto te afecta y que no quieres que eso pase. Muéstrate tal como eres, muestra tal como están tus pensamientos y las emociones.

Cuarto: Luego abraza, abraza fuerte y no ese abrazo que acaricias la espalda con la mano. Lo siento, pero para mí ese no es un abrazo sincero. El mejor abrazo es apretar, si apretar, agarrar a la persona y envolverla en tus brazos y apretarla a tu corazón, transmitir tu calidez y quedarse ahí unos 20 segundos profundos. En ese momento especial nuestros 5 sentidos deben estar activos, esto hace el abrazo algo maravilloso que hará que siempre lo recuerdes.

Quinto: Estoy segura de que la persona con quien hablaste también hablará, te dirá algunas palabras, quizá también se abrirá, pero si no te dirá cuan agradecida está y que promete hacer algo al respecto. Créanme que eso es potente, generan un pacto y que siempre lo tendrán presente cuando suceda.

Conecten

¿Qué les genera esto después? Conexión, si conexión. Ahora permitieron ser vulnerables y que conozcan algo de ustedes. Estarán mas presente en el momento, serán más felices porque cada vez que discutan, sabrán que le hace sentir al otro, hace que seamos más conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor. ¿Y el pensamiento? Pues ya no está porque lo dijimos, porque nos liberamos, lo dejamos ir.

Recuerda que esta herramienta es tan potente para todos nosotros porque nos ayuda a liberarnos, a sacar esa mochila que tenemos cada uno, unos con más pesos que otros, pero siempre está ahí y no nos deja ser libres, disfrutar, ser coherentes con lo que queremos.

Por eso, te pido que lo hagas, practícalo. Inicia hablando, piensa primero en el que tienes ahí dentro. Pero, sobre todo, se tú, se libre, se quien tú ves todos los días en tu espejo y no en el espejo del resto.

¡Un abrazo fuerte!


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