Conversaciones profundas en familia

Publicado por Tita Lulú en

Una de las cosas que falta frecuentemente en las familias es el tiempo de conversación. El tipo de comunicación profunda que muestra los sentimientos, el momento que uno es vulnerable para mostrar las emociones y revelar lo que siente y piensa.

Si todos en casa pudieran practicar este nivel de comunicación, la sociedad, país, y mundo serían mejor cada día. Recuerden que una persona es lo que internamente tiene. Si se tiene huecos emocionales, esto no permitirá que se desenvuelvan en la vida porque siempre habrá algo que los oprima.

Las conversaciones profundas en familia

Es una herramienta potente que nos permite crear tiempo y espacio familiar para conversar. La dinámica de esta conversación profunda es que todos en casa puedan participar, desde los más pequeños, niños, hasta los abuelitos.  Al igual que tú hablarás de tu madre, tu madre hablará de su madre y así todos entrarán en ese círculo de profundidad, de recordar y abrirse.

Muchas veces existen en la familia situaciones que no conocíamos sino hasta el momento que se conversa del tema. Entonces, permitan a través de este tiempo abrirse, ser sinceros y hablar. Del mismo modo, debe haberles pasado a ustedes. Si nunca les dijeron a sus padres lo que sentían cada vez que pasaba algo o sentían alguna emoción por algo que les hayan dicho, ellos no tienen como enterarse.

Por eso, con las conversaciones profundas, quiero que ahora se los digan, saquen ese dolor inmenso del pecho y sean, otra vez, vulnerables. Díganles lo que sentían, conversen, sean abiertos. No tengan miedo a llorar y que los vean. Es necesario resaltar que ser vulnerable hace que las personas te quieran más. Es un tipo de empatía, porque pueden verlos tal y como son, sin escudos ni máscaras. Entonces, llegado ese momento, la familia los verá frágil y querrá estar más atento a ustedes, en ese momento, revelen todo.

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A continuación, les explico cómo aplicar esta herramienta en nuestro día a día.

Primer paso

Fijar la fecha

Pueden usar un calendario y fijar las fechas para las conversaciones profundas. Pueden hacerlo una vez por semana. Eso permitirá que todos participen con sus temas.

Por ejemplo, el hermano mayor puede iniciar la semana y proponer el tema del miedo.

Segundo Paso

Elegir un tema

Pueden elegir un tema y hablar a profundidad de eso.

Siguiendo el ejemplo del hermano y el tema del miedo, usen las siguientes preguntas.

¿Qué le da miedo? ¿Qué le hace sentir?, y así todos pueden compartir sus pensamientos más profundos sobre ese tema. Esto permitirá que se conozcan más, que se entiendan. En el mejor escenario que se ayuden entre ustedes.

Tercer paso

Escoge el ambiente

Al llegar ese día, busquen un ambiente cálido y tranquilo, puede ser la sala. Si les apetece coloquen música relajante y, si no, sólo silencio.

Cuarto paso

Elegir un moderador

Es muy importante que siempre haya un moderador para que así pueda ser mucha más ordenada la conversación. Yo prefiero que sea la persona que aportó el tema. Esa persona se encarga de dirigir la participación de una persona a otra.

Quinto paso

Comenzar

¡Y comiencen! Presenten el tema y empiecen a compartirlo.

Si eligen el tema, ¿qué significa la madre para uno?, inicien describiendo ese amor hermoso que sienten. Compartan las experiencias que hace que sientan esa emoción, pero no sólo de alegrías sino también de tristezas. Compartan lo que sientan desde lo más profundo de su ser. Si sienten una emoción fuerte y triste, con mucha más razón díganlo y compártanlo. Digan lo que una situación específica les hizo sentir. Lloren, siéntanse frágiles porque eso ayuda a liberarse.

Sexto paso

Cierre

El moderador debe generar dos pasos para el cierre.

Una oración. Y esto puedes aplicarlo independientemente si crees o no en Dios. Orar es decir lo que sentimos, lo que muchas veces se queda en nuestra mente, pero no lo decimos.

Sólo cierren sus ojos (todos los participantes también) y que el moderador empiece. Puede agradecer por el momento o como se siente.

Por ejemplo, pueden hablarle a algún familiar que ya no está entre ustedes, pero que saben que los cuida. Cierre sus ojos y solo díganlo, agradezcan por el hermoso momento que han pasado como familia. Agradezcan por estar vivos, que a pesar de las circunstancias están juntos.

Un abrazo. Abrácense, el abrazo debe ser un apretón fuerte y que este dure 20 segundos, si quieren añadir palabras sinceras, háganlo, demuestren a ese ser humano cuanto los aman.

Sean libres

¿Por qué muchas veces el ser humano sufre solo?

Porque tiene miedo de ser vulnerable, de que lo vean menos. Sin embargo, no es así. Compartir lo que sienten y pedir ayuda, permite ampliar sus mentes, permite entender que lo que uno piensa internamente no es tan caótico como se espera y sobre todo esto permite darte cuenta de que pase lo que pase siempre la familia va a estar ahí con ustedes, cuidándolos y guiándolos. Entonces, no pierdan tiempo y busquen ayuda, compartan sus emociones y crezcan juntos como familia.

Los animo a hacer esta práctica que es de gran ayuda, se darán cuentan cuanto no conocían a su familia, cuantas emociones tienen guardadas y que gratificante es poder compartirlas.

Me gustaría que esto no quede sólo en ustedes, sino que vayan más allá. Busquen a más familia. En esos tiempos de coronavirus, aprovechemos el tiempo en casa y la tecnología para acercarnos a la familia que antes no veíamos, y generemos esta práctica, será alucinante.

Para finalizar, recuerda que mostrar nuestras emociones nos permite ser mejores humanos, nos permite ver con mayor claridad y calidad nuestra vida, a nuestra familia. Esto hace que el amor que se tienen sea mucho más fuerte y, ¿saben por qué?, porque se están conociendo más como personas, porque conocen a las verdaderas personas, sin máscaras, ni escudo, sólo cómo son, frágiles y vulnerables.

¡Un abrazo fuerte!


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